Recientemente visitaron la redacción del diario dos periodistas tucumanos radicados en Buenos Aires ya hace años, uno con algún grado de militancia política digamos “progresista”, el otro un poco mayor “conservador”. Ambos se destacaron en dos medios nacionales de mucha influencia en la opinión pública desde lo político y económico. Cada uno de ellos en el medio gráfico que les tocó trabajar unificaron sus diferencias originales hacia un conservadorismo afín a gobiernos surgidos después del golpe cívico militar de 1955, con algunos cuasi democráticos (peronismo proscripto, excepción 1973/76). Con la llegada a la democracia esos dos grandes medios se fueron adaptando a los gobiernos venideros, sin cambios sustanciales en sus líneas editoriales, ganando la gran batalla de la Ley de Medios con la ayuda inestimable del Poder Judicial, que mantiene firme su jerarquía cuasi monárquica, llegando en la actualidad a conformar un poder paralelo protector de cualquier intento de democracia del pueblo y para el pueblo con virtudes y defectos, pero democracia al fin. ¿Por que toda esta introducción? Casualmente por una de las conclusiones del Congreso de Adepa: la inteligencia artificial y sus consecuencias sobre la veracidad de la información. Si veníamos de una sesgada, ¿hacia donde vamos ahora? Cerimedo sacó a la luz cómo desde la tecnología y sus variedad de plataformas ponen, sacan gobiernos, usando como herramienta principal la estigmatización, primero de la política y después de los líderes que se oponen a ese poder sin alma, sin cuerpo. Esto ya anunciado desde aquella famosa película “2001 Odisea del Espacio” (1968) en la que ya se vislumbra un planeta gobernado por alienígenas que hoy serían las tecnológicas con sus gigantes plataformas que ya ni sus propios dueños sabrán dominar. Sin ponerse colorado, Peter Thiel manifestó que en cinco años la población mundial bajaría un tercio y en 30 años dos tercios. Semejante baja sólo sería factible con guerras y hambrunas generalizada. El mejor ejemplo que se me ocurre es Trump amenazando a Gran Bretaña con un posible conflicto bélico en nuestras Malvinas. Se dicen estupideces, que terminan siendo realidades que justifican sus intereses. Todo esto que ocurre da lugar a la irracionalidad del renacer del nazismo y el sionismo como “nuevas” fuerzas malignas que creíamos desaparecidas después de la segunda guerra mundial, incluyendo la caída del muro de Berlín. La inteligencia artificial está siendo utilizada con estos fines sin duda alguna. Será entonces la política, será la Iglesia con León XIV, cuya encíclica abarca a todas las religiones y creencias, será la educación, será el periodismo y los medios, funcionando al mismo tiempo y sintonía, no con un pensamiento para nada hegemónico, crítico sí, con la libertad de expresión que por ley les corresponde. Sólo se les pide que sean humanos por encima de cualquier máquina que ayude a la batalla de la deshumanización que nos quieren imponer.
Ángel Salvador Logusso
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